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REAL CRÓNICA DE DICIEMBRE DE 1650
(Número 293)

ECOS DE SOCIEDAD


Primera semana

Inicio de mes soso y gris en le Théatre Royale. El presupuesto del teatro merma con el fin de año, y eso se notó en la obra, que fue un fracaso absoluto. Aubin de Boissieu y Jacques de la Touche pudieron atestiguarlo desde un cómodo palco, entreteniéndose en identificar los ronquidos que se oían desde los otros palcos y jugando a adivinar quién los emitía a partir de su sonido.

Mientras, André du Guerrier se salvaba de la obra charlando en el PR, donde ya se ha ganado el galardón de "asiduo" y acude al menos una vez al mes.

* * *


Segunda semana

Ésta ha sido una semana de extremos. En un extremo, Edmond Narcis d'Estrées se ha dejado ver por los lujosos salones de l'Epée d'Or acompañado de Mussette d'Envion. En un reservado, disfrutaron ambos de una excelente cena regada con exquisitos vinos.

El otro extremo, el del cutrerío, quedó reservado a Eric Wirdheim, Ch.d'H.. Este caballero, normalmente comedido y sereno, fue víctima del alcohol infame que sirven en algunos antros de nuestra Cité y, después de algunas jarras más de las debidas, cruzó por su cabeza la malévola idea de irse sin pagar. Sin embargo, dado su estado, el plan no pasó de un patético intento: el dueño, que le observaba desde hacía rato, interceptó en la misma puerta su mal llevado disimulo y empezó a zarandearle con la idea de que soltara las monedas, a lo que el ebrio caballero se negaba diciendo que un brebaje tan infame no merecía ser pagado. El alboroto atrajo la atención de una patrulla de la Guardia de la Vieja Ciudad, que acabó zanjando el asunto con una multa y la obligación de pagar la cuenta.

* * *


Tercera semana

Y la tercera semana llegó, y con ella el evento más esperado del mes (con permiso de la fiesta de Fin de Año). En un prado cerca de la puerta sur de la ciudad, Jacques de la Touche, organizador de la carrera, había cuidado todos los detalles: se habían dispuesto asientos para las damas, refrigerios, vino blanco fresco, un físico para atender a quien sufriese una caída o lesión, una orquesta para amenizar el antes y el después de la carrera... y además, unos postes en los que las damas que lo deseasen podían atar una prenda, tal como un sombrero o un pañuelo, de manera que los jinetes pudieran recuperarlas para sus damas preferidas. Las preocupaciones que algunos tenían sobre el tiempo que podría hacer ese día eran infundadas: lucía un sol espléndido, sin gota de viento, y la temperatura era agradable. Más que al frío diciembre, aquella mañana parecía pertenecer a la primavera.

Los participantes fueron llegando poco a poco, cada uno acompañado del caballo con el que pensaba competir, llevado de la brida por un criado. Se alinearon en el espacio destinado a la salida y, a una señal de los jueces, salieron todos de estampida. Los dos primeros puestos fueron muy disputados: Armand de Tourbillon iba a la par con Jacques de la Touche, que además de organizar la carrera no pudo resistirse a participar, con diferencias entre uno y otro que en ningún momento sobrepasaron una cabeza. Un poco más atrás, Alexandre de l'Oie ocupaba un cómodo tercer puesto, aunque evidentemente espoleaba a su caballo intentando añadirse a la lucha por la cabeza de carrera. Y, más atrás, Aubin de Boissieu, André du Guerrier, Edouard Plé, Eric Wirdheim, Ch.d'H. y Pierre Dubois formaban un pelotón en el que era difícil saber quién iba delante de quién. Finalmente, las posiciones se fueron definiendo, y en la última de las tres vueltas se vio claramente que André du Guerrier, Edouard Plé y Pierre Dubois quedaban algo retrasados ya que sus monturas empezaron a dar muestras de fatiga, mientras que Eric Wirdheim, Ch.d'H. y Aubin de Boissieu llegaron a hacer peligrar el tercer puesto de Alexandre de l'Oie. Finalmente, los dos jueces colocados exactamente en la línea de meta decidieron el ganador, pero el resultado fue tan ajustado que sólo ubicados a ambos lados de la línea pudieron discernir quién había pasado primero. Fue Jacques de la Touche, sacando a Armand de Tourbillon, segundo clasificado, sólo un par de pulgadas de ventaja. Entró tercero Alexandre de l'Oie, que finalmente consiguió defenderse de la amenaza que le venía desde atrás, y después Aubin de Boissieu, Eric Wirdheim, Ch.d'H. y André du Guerrier. El último lugar correspondió, por empate, a Edouard Plé y Pierre Dubois.

Después de que se proclamase al vencedor, se entregasen los premios, y los galanes devolvieran las prendas a sus damas, los asistentes pudieron disfrutar de una comida al aire libre (¡en diciembre!) amenizada por la música de la orquesta.

A una cierta distancia, un orondo caballero contemplaba la escena con rostro satisfecho.

-Bueno, no se puede negar que he ganado. Pero claro, jugaba sobre seguro -comentó en voz alta a quien quisiera oírle-.

-¡Vaya, monsieur Hullin, qué agradable sorpresa! -uno de los Secretarios, alertado al oír una voz conocida, se acercó a él-. Veo que habéis engordado; parece que la vida campestre os sienta bien. Pero decidme: ¿Por qué decís que íbais sobre seguro? ¿Acaso habéis hecho alguna apuesta?

-No, ninguna. Pero... Voy a contaros un pequeño secreto. Como sabéis, me retiré hace algún tiempo de París para dedicarme a mi gran pasión, que es la cría de caballos. Me interesaba mucho esta carrera, pero ya sabía el final: no tenía la menor duda de que el vencedor saldría de mis cuadras.

-Bueno, no dudamos de la calidad de vuestros caballos, monsieur Hullin, pero... ¿no podríais haberos llevado una sorpresa desagradable? Siempre pueden surgir imprevistos: clavos de herradura flojos, jinetes poco preparados... Siempre existe la posibilidad de que otro ganadero os arrebate la victoria.

-En absoluto, mon ami. En absoluto. Porque resulta que todos los caballos que han participado... -y aquí Hullin soltó una carcajada- ¡son de mi crianza!

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Cuarta semana

Un rayo de sol cruzó el cielo, colándose por la rendija de una contraventana que había quedado mal cerrada, y cruzó la estancia hasta chocar con los ojos cerrados de Eric Wirdheim, Ch.d'H.. Éste, dormido todavía, se giró, creyéndose en su cama. Pero la supuesta cama resultó ser un banco de les Tuiles Bleues, bastante más estrecho, así que el caballero dio de bruces en el suelo. El ruido de la caída despertó a Aubin de Boissieu, que yacía acostado en una esquina abrazado a un cojín.

-¡Venga, messieurs! Levántense. Siento perturbar su sueño, pero ¡tengo que limpiar todo esto! -gritó una voz ronca y cansada. Era André, el sobrino del dueño del local.

-Mon Dieu, qué dolor de cabeza. ¡Cuántas vueltas da la habitación!. Necesito una explicación, ¿Por qué no llevo pantalón? -preguntó Eric Wirdheim, Ch.d'H..

André miró extrañado al caballero, que sólo vestía calzones y un jubón verde pistacho, moteado de vino. -¿De verdad no recordáis, monsieur?

Aubin de Boissieu rió sonoramente.

-¡JA! No os acordáis. ¡Qué patán!

Wirdheim lo miró fijamente, o al menos lo intentó antes de tener que cerrar los ojos. En circunstancias normales, esas palabras eran causa de duelo, pero no había testigos de su entorno social, y la resaca le quitaba totalmente las ganas de discutir. Decidió dejarlo correr, no sin una leve amenaza:

-Cuando la estancia deje de moverse os vais a enterar. ¿Os acordáis vos acaso?

Aubin de Boissieu se giró y le intentó lanzar el cojín, que apenas voló un par de metros, cayendo en tierra de nadie. Ambos miraron a André, del que esperaban una explicación. El joven asistente dejó sobre una mesa las jarras sucias que llevaba en las manos, y se sentó para explicarles.

-A ver... cómo les explico esto... Ayer la fiesta empezó temprano. Monsieur Edouard Plé llegó para dar las instrucciones oportunas para preparar la fiesta y para dar la bienvenida a los asistentes. Todos llegaron puntuales, y el salón se llenó rápidamente. Jacques de la Touche y Pierre Dubois se sentaron en una esquina, hablando de la campaña del verano, los rescates, y... -aquí bajó el volumen de su voz -bebiendo agua en jarras de vino.

Ambos encontraron eso repugnante, pero la tremenda resaca que tenían les hizo pensar que quizás en su propio caso habría sido una buena idea.

-Pues bien, todo fue de maravilla. La gente se reía y disfrutaba. André du Guerrier se pasó toda la noche bebiendo limonada con mademoiselle Magdelene Vienne. Me consta que ésta le dijo que el mes siguiente le gustaría compartir una tarde juntos. También vos, monsieur de Boissieu, hablasteis largamente con mademoiselle Isabelle d'Artois.

-Sí, eso todavía lo recuerdo. Tendré que darle las gracias a monsieur Armand de Tourbillon. No se le ocurrió nada mejor que venir vestido con el traje de arlequín. Mademoiselle d'Artois me dijo que le daba miedo y que no me separase de su lado. Sea por el motivo que sea, justo antes de irse dijo que le gustaría volver a verme. Para celebrarlo me acabé la botella de vino.

-Ciertamente bebiste, mon ami -le dijo André-. Bebiste mucho junto a Eric Wirdheim, Ch.d'H.. Y empezasteis a gritar las glorias de Francia, y del ejército. Eric Wirdheim, Ch.d'H. gritó algo sobre las heces de la guardia de Dragones. Alexandre de l'Oie se quejó de lo dicho, y cuando intentó solucionarlo diciendo que no hablaba de los caballos, la cosa se puso peor. Por suerte tenías a tu nuevo amigo Aubin de Boissieu que se disculpó asegurando que las heces más olorosas eran las de los Coraceros del Delfín, aunque no sabría precisar si las de los jinetes o las de los caballos.

El desenlace es conocido por todos. Debido a la nevada y los nervios, desenfundaron los rapiers aquí mismo, sin salir al patio. Los asistentes a jalearon y ustedes se batieron en duelo aquí mismo, en medio de la sala. Primero Alexandre de l'Oie se rindió al segundo envite por una estocada de Eric Wirdheim, Ch.d'H.. Pero el duelo entre Aubin de Boissieu y Pierre Dubois fue diferente. Ambos empezaron con fuerza. Estoque, parada, golpes esquivas. La energía de ambos era enorme, y los gritos eran muchos. Pero el combate se alargó demasiado. A los dos minutos, las damas estaban hablando en un rincón. A los diez, sólo un par de caballeros comentaban la técnica usada por ambos contendientes y discutían si era más de escuela francesa o italiana. A los quince minutos, todos se habían olvidado de los duelistas, hasta que ¡clinch! El arma de Alexandre de l'Oie se partió en dos y tuvo que aceptar la rendición. El enfado le quitó las ganas de seguir divirtiéndose, y se fue a su casa.

Ambos se miraron, orgullosos de sus victorias.

-Entonces empezaron a beber más y más y más. Hasta... hasta este momento, en que les tengo que pedir que se marchen para poder cerrar.

Ambos caballeros se marcharon de allí, parpadeando fuertemente al encontrarse con el molesto primer sol del año 1651.

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EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:
 

Edouard Plé
Por las expectativas creadas por su fiesta de fin de año.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes queda
 

DESIERTO
Por falta de votos (y probablemente de motivos).

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NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Edmond Narcis d'Estrées ha sido nombrado Ministro de Humanidades.

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ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Edmond Narcis d'Estrées anuncia que se presentará a los Ministerios del Estado y de la Guerra.*

* Como hay jugadores que llevan poco tiempo y pueden surgir dudas, aclaramos: Efectivamente, un jugador puede ocupar un solo cargo ministerial (párrafo 11.1.3 de las reglas), pero "anunciar una presentación" no implica que el jugador vaya efectivamente a presentarse: puede ser una estratagema para despistar a posibles rivales y hacerles usar su influencia en la dirección equivocada (párrafos 11.0.3, 11.0.4 y 11.0.7).


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CARGOS PARA EL MES DE ENERO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Estado General o Comte12 Rey
Ministro de la Guerra Tte.Gral. o Viscomte12 Rey
Rector Cura6Vicario

CARGOS PARA EL MES DE FEBRERO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Justicia Brigadier o Baron 8 Min.Estado
Canciller de Finanzas Brigadier o Baron 10 Min.Estado
Comis.Seguridad Publ. Coronel o Chevalier 6 Min.Estado
Maréchal de FranceGeneral o superior 12 Rey
Inspector Gral.Infant. Tte.General o superior 10 Min.Guerra
Inspec.Gral.Caballeria Tte.General o superior 12 Min.Guerra

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NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno... qué vamos a deciros casi a finales de enero, con el año ya entrado en rutina. ¡Que los once meses y pico que quedan se os hagan muy cortos por lo agradables!

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 2 de febrero de 2018, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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