Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE SEPTIEMBRE DE 1650
(Número 290)

GACETA MILITAR

No sabe dónde está. Ciertamente, no en París. Aunque el ventanuco de su celda está muy alto y no alcanza a ver fuera, a veces oye el chirrido de los ejes de un carro y el paso de rebaños de ovejas con sus balidos y el tolon-tolon de los cencerros de las guías, así que sabe que está en el campo y no muy lejos de un camino. Si consiguiera escapar...

Edmond Narcis d'Estrées Lo intenta, evidentemente. Busca la forma de huir. Piensa y piensa. Imposible alcanzar el ventanuco, que por otra parte es demasiado pequeño. Además, por la forma de la sombra que se proyecta en la pared opuesta, el muro parece muy grueso y no tiene aspecto de que la piedra vaya a ceder fácilmente. ¿Qué será este edificio? ¿Quizás una torre de vigilancia de rutas? De todas formas, el lugar en el que se encuentra parece hundido en el suelo, o al menos semi-hundido: se aprecia mucha más humedad en la parte baja de la pared.

Por la puerta, tampoco. Se abre una minúscula trampilla al pie de la entrada, a nivel del suelo, y le pasan por allí la comida. En cuanto al agujero del rincón opuesto, es profundo y estrecho, y da a un pozo ciego, así que tampoco es una vía factible. Además, aunque parece muy profundo, si uno acerca la nariz llega a percibir el hedor que sube. No muy estimulante, la verdad.

"Bueno, la verdad es que esto no es la Bastilla, pero tiene sus comodidades y la comida no es mala", piensa. Se encoge de hombros y decide que algo se le ocurrirá, pero que de momento no vale la pena obsesionarse. En cambio, hay algo que le motiva mucho más en este momento. El rostro se le ilumina y piensa: "¿Qué puedo perder por pedirlo?". Queda pendiente del momento en que se abra la trampilla de la puerta y aparezca el palo con el que arrastran la bandeja hacia fuera. Sí, ya ha pensado en agarrar el palo por sorpresa, pero entonces, ¿qué? Ni cabría él por la trampilla, ni tendría contra quién utilizar el palo como arma, ni contra qué como herramienta. "Pero no nos obsesionemos otra vez con lo mismo", piensa. En ese momento se abre la trampilla y aparece el palo. Lo sujeta con suavidad, que no parezca que quiere arrancarlo de las manos del carcelero, y enseguida grita:

-¡ESCUCHAD! ¡ESCUCHAD, POR FAVOR! ¿PODRÍA AL MENOS TENER ACCESO A RECADO DE ESCRIBIR?¡OS LO SUPLICO, O ME VOLVERÉ LOCO!

Un tirón hacia fuera, y el palo desaparece. La bandeja se queda, muda compañía de un D'Estrées anhelante. "¿Me habrá oído? ¿Me harán caso?", piensa. Durante un momento se aterra pensando que quizás el carcelero sea sordo y su súplica no haya sido oída.

Llega la hora de la cena. La trampilla se abre, pillándolo totalmente por sorpresa, y la bandeja desaparece. Al cabo de unos momentos vuelve a aparecer, y D'Estrées no puede reprimir un grito de alegría: sobre ella, además del habitual cuenco de sopa y el vaso de arcilla lleno de vino, aparece una pluma, un tintero y unos pliegos de papel. Apenas acierta a gritarle al palo que desaparece: ¡GRACIAS! ¡GRACIAS, DE CORAZÓN!

La sopa, olvidada, se enfría lentamente mientras D'Estrées, a la luz del crepúsculo, escribe febrilmente la que será su obra maestra...

* * *

Hay cautiverios y cautiverios. El de Edmond Narcis d'Estrées parece casi un retiro espiritual y literario, pero Jacques de la Touche lo está pasando mucho peor: Enfermo y debilitado, se obsesiona también con escapar, pero apenas puede moverse; pasa la mayor parte del día postrado, en el fondo de un agujero redondo que muy bien podría ser un pozo si no fuera porque es algo más grande y el suelo no está cubierto de agua, pero la reja que se ve arriba no invita para nada a la esperanza. Podría intentar trepar, pero las fuerzas le fallan. Si sólo la fiebre bajara un poco...

* * *

ECOS DE SOCIEDAD


PRIMERA SEMANA

Este mes ha empezado con una gran cantidad de pequeños eventos que desde el Secretariado celebramos, ya que este menudeo de fiestas y reuniones es lo que da vida a la Cité. Por un lado, André du Guerrier visitó Le Crapaud et l'Apricot. Estuvo solo, saboreando un buen vino y un queso excelente mientras explicaba batallitas a unos parroquianos desconocidos que al principio le escuchaban atentamente, pero finalmente decidieron despedirse educadamente y partir hacia sus casas.

Al mismo tiempo, Alexandre de l'Oie organizó un pequeño encuentro en Les Chasseurs. Sin embargo, resultó tan pequeño que sólo el propio Alexandre de l'Oie, Edouard Plé y un camarero con cara de pocos amigos asistieron. Después de una charla distendida entre ambos, y en vista de que la cosa no se animaba (especialmente en lo relativo a damas, ya que no había ni una), los dos caballeros decidieron dar por finalizada la noche y dejar al sufrido camarero que pudiera irse temprano a casa.

Armand de Tourbillon, en cambio, decidió encaminarse a la catedral de Notre Dame y asistir a misa. El sermón fue de su interés, y abandonó la iglesia meditabundo y dando vueltas a los consejos y guías espirituales que acababa de oír.

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SEGUNDA SEMANA

Los espectadores esperaban pacientemente sumidos en sus conversaciones y partidas de dados aquí y allí. La noche de teatro se hacía esperar. Finalmente, los trabajadores del Théatre Royale alzaron el telón para dar inicio a 'las noches de aventura', una obra de inspiración italiana basada en la Comedia dell'Arte.

Nada más empezar la obra, Armand de Tourbillon, Eric Wirdheim y la docena escasa de espectadores de platea se maravillaron de la excelente interpretación de un arlequín borracho. Balbuceaba frases inconexas y realizaba extraños traspiés perdiendo el equilibrio. En cierto momento se durmió en una silla y se quedó en mitad de la escena en lugar de salir por el fondo del escenario, en un momento romántico entre Isabella y El Capitán. Entonces la gente empezó a pensar que quizás se había tomado demasiado en serio el personaje. A medida que la obra fluía alrededor del beodo actor, Wirdheim intentaba no mirar para evitar la vergüenza ajena de la situación. Pero mucho peor lo llevaba Armand de Tourbillon, que llegó a enfadarse de tal manera que finalmente estalló y se puso en pie al grito de: "¡MALDITO BORRACHO, HAS INSULTADO A TODA UNA PROFESIÓN Y AL MEJOR DE LOS PAPELES! ¡Colombina! ¡Se llama Colombina! ¡Ni Bambalina, ni Tía Buena, ni ninguna otra sordidez por el estilo. ¡Quizás si no bebierais tanto, os saldría mejor!"

En vista de la indiferencia con que fueron acogidos sus gritos en lo alto del escenario, el ex-actor y ex-prisionero hizo un amago de subir al escenario a darle una lección al beodo, pero por suerte Wirdheim estaba alerta y le impidió ascender a la boca de escena, ahorrándole al perjudicado actor lo que desconocemos si habría sido una lección de arte interpretativo o de palos. Pero seguro que cualquiera de las dos opciones, de haberse producido, habría sido aplaudida por el público en vista del lamentable espectáculo que debieron sufrir.

* * *

TERCERA SEMANA

Hacía mucho, mucho tiempo que no se veía tanta animación en el club de la Garde Montante. Como es sabido, dicho club sólo admite miembros pertenecientes a regimientos de la Brigada de la Garde Montante, así que el ambiente en él suele ser más que tranquilo. Pero esta noche era la excepción: Edouard Plé, dispuesto a dar vida a su club favorito, organizó una fiesta a la que acudieron Antoine de Nevers, Alexandre de l'Oie, Armand de Tourbillon y Eric Wirdheim, Ch.d'H.. Sin embargo, una velada que se preveía plácida tuvo un incidente que, si bien no llegó a ensombrecer el ánimo de los invitados, sí que perturbó ligeramente el ambiente: Alexandre de l'Oie y Eric Wirdheim, enemigos declarados por motivos regimentales, se desafiaron a un duelo para dirimir quién tenía derecho a beberse la última jarra del barril de cerveza. De nada sirvió que el anfitrión mandara traer otro barril: el desafío estaba lanzado, y los dos caballeros, acompañados de un par de padrinos de circunstancias, salieron al patio trasero del club.

El duelo, muy igualado, duró unos largos quince minutos. Se veía a la legua que ninguno de los dos contrincantes se había preparado para un incidente así, ya que los lances eran cautos, breves y sin demasiada planificación por ambas partes. Finalmente fue Wirdheim quien, aprovechando un descuido de Alexandre de l'Oie, consiguió colocar una estocada que manchó de sangre la camisa de éste. El herido quiso seguir, pero finalmente la pérdida de sangre le produjo un mareo y consideró más prudente conceder el duelo. Aunque el padrino salió inmediatamente al paso, no fue necesaria su intervención: Wirdheim ya había aceptado la rendición de su oponente y bajado la hoja, mientras buscaba con la mirada un trapo para limpiarla antes de devolverla a su vaina. Un detalle de savoir faire fue que el mismo Wirdheim acercó una jarra de vino a su oponente, que se recuperaba sentado en un taburete y rodeado del resto de invitados.

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CUARTA SEMANA

Todo lo contrario que el club de la Garde Montante la semana anterior fue le Crapaud et l'Apricot esta noche. André du Guerrier, apoyado en la barra y con una jarra frente a él, veía pasar las horas mientras esperaba, en vano, que alguien más llegase y le animase la velada. Finalmente, un inquietante pensamiento cruzó por su cabeza. Levantó la mirada y se dirigió al encargado que en aquel momento entraba por la puerta:

-Disculpad, mon ami. ¿Está abierto hoy?

-Por supuesto, monsieur -fue la respuesta-. Es una noche anormalmente tranquila, pero puedo aseguraros que estamos abiertos y a vuestro servicio.

Un profundo suspiro fue la única respuesta que obtuvo el encargado. ¡Qué aburrimiento!

Mejor habría hecho du Guerrier en aprovechar la semana para el cuidado de su alma, tal como hizo Armand de Tourbillon. Éste decidió, por segunda vez este mes, dirigir sus pasos a la iglesia para asistir a misa, y no nos cabe duda de que el edificante sermón del párroco hizo del caballero un hombre mejor.

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EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde a:
 

Edouard Plé
Por su generosidad al invitar a fiestas, su amabilidad en el trato y su capacidad de organización.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:
 

Alexandre de l'Oie
Por aparecer tan perdido en medio de la inmensa París.

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NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Este mes no ha habido nombramientos.

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ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Este mes nadie ha anunciado su presentación a un cargo.

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CARGOS PARA EL MES DE OCTUBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Capitán Escolta Real Capitán de Guardia Real 9Gob.Mil.París
Capitán Escolta CardenalCapitán Guardia Cardenal 7Gob.Mil.París
Abanderado Escolta Real Subalterno Guardia Real 9Gob.Mil.París
Abanderado Escolta CardenalSubalterno Guardia Cardenal 6Gob.Mil.París
Chancellor Vicario 11Arzobispo



CARGOS PARA EL MES DE NOVIEMBRE
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Soldados escolta Real Soldado Guardia Real 8Capitán Escolta
Soldados escolta Cardenal Soldado Guardia Cardenal 5Capitán Escolta
Oficial diocesano Vicario 10Arzobispo

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NOTAS DE LOS ÁRBITROS

Bueno, parece que esto empieza a animarse. Por cierto: El cupo de jugadores aún no está cubierto, así que, si conocéis a alguien a quien creáis que puede interesarle En Garde, ¡habladle del juego e invitadle a unirse a la partida!

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 3 de noviembre de 2017, a la medianoche (hora española peninsular).

¡Hasta pronto!

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