Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE JUNIO DE 1650
(Número 287)

Menos mal que hay para todos.
Courageux Ami

GACETA MILITAR

Anclado en la cabeza de los parisiens está el recuerdo de cómo París ha sufrido la Fronda. Las tropas Francia han salido en defensa de Su Majestad, ayudando y reforzando a la Guardia Real y los Mosqueteros en la defensa de la corona.

Así pues, mientras los regimientos fronterizos evitan que los españoles apoyen a los frondistas, el mando militar ha organizado 2 ejércitos. El primero y más numeroso ha sido enviado a Burdeos. Parece que los partidarios de Mazarino pretenden tomar el control de la ciudad. Por ello se ha montado una defensa en un paso angosto que queda, convenientemente, a un día de marcha de la ciudad. El enemigo algo se debió oler y realizó un duro ataque frontal. Pero las valientes tropas leales al Rey se defendieron de una de las embestidas más feroces que se recuerdan. Cientos de valientes soldados murieron, pero sobrevivieron los notables de París que lucharon en la batalla. Cael de Rouen, junto a los demás Carabineros de la Reina, intentaron una maniobra de flanqueo sin el éxito esperado. Jacques de la Touche y Edouard Plé lucharon en el asalto frontal, la parte más dura de la batalla. Ambos supieron estar a salvo, y no los culpamos si no fueron más valientes porque supieron cumplir con su deber militar sin arriesgar más de lo necesario.

A la mañana siguiente, en el recuento de bajas, se informó de que el joven y valeroso Henri Lautrec de Toulousse, que luchó en un asalto a la retaguardia enemiga, fue capturado. Desde el Secretariado queremos animar a la gloria de los soldados y los civiles en hacer lo humano y lo divino para salvar al militar que tan valientemente ha luchado por Su Majestad.

Para motivarles y demostrar que un rescate puede traerles las emociones que buscan, les recordaremos un rescate memorable: éste de monsieur Villiers Daugé de Chevreuse, en Julio de 1636.

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ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

Una vez más, Philippe le Rouge se ha convertido en el centro de animación de la ciudad. André du Guerrier y Emmanuel Le Pen, en animada conversación, discuten sobre quién será el próximo campeón del Concurso de Esgrima y, sobre todo, cuándo se organizará. Pero el primero, en el entusiasmo de la conversación, bebe cada vez más y más rápido, y llega un momento en que sus frases pierden coherencia, su vista se nubla, y su equilibrio empieza a dar muestras de precariedad. Finalmente, el estómago de André du Guerrier decide que ya no puede más, y una violenta arcada proyecta todo el vino a medio digerir sobre el suelo del club, fallando por pocos centímetros los botines de Emmanuel Le Pen, que afortunadamente ha visto venir el ataque y ha saltado hacia atrás en un alarde de rapidez de reflejos. Un olor agrio llena el salón, a tal extremo que todos los parroquianos deciden abandonar el club.

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Los que prefirieron ir al teatro en lugar de alternar en el club no quedaron desencantados. Un clásico, la Clorís, que el obeso pero lleno de talento Montfleury interpreta de manera impecable. Courageux Ami y Erwan Le Meur salieron comentando la potencia de la voz del actor, que llenaba todos los rincones del Théatre Royale. Decidieron volver a pie y se cruzaron con Emmanuel Le Pen, a quien recomendaron vivamente la obra, de la que éste tomó buena nota para la segunda semana.

Menos entretenimiento tuvieron Armand de Tourbillon, Jean-Pierre Montblanc-Duval y Maximilien Croissant, que decidieron ir a misa. Lo soporífero del sermón y la monótona voz del sacerdote (nada que ver con la de Montfleury) les hicieron cabecear más de una vez durante el oficio religioso. "Espero que al menos me sirva de penitencia", pensó Armand de Tourbillon.


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Segunda semana

París es una ciudad de contrastes. Aunque la semana pasada Phillippe Le Rouge fue un lugar divertido y animado, esta semana se ha convertido en un remanso de paz. Paz que, al parecer, le ha convenido a Erwan Le Meur, porque ha pasado largas veladas solo en el club, a veces contemplando filosóficamente su vaso de vino y a veces con la mirada perdida en el vacío. No sabemos en qué estaría pensando el caballero. ¿Acaso en alguna dama?

Otro que parecía atacado de melancolía, pero de una manera mucho menos discreta, fue Armand de Tourbillon, que fue visto llorando a lágrima viva tirado en una esquina de uno de los callejones que dan a los muelles de descarga de carbón del Sena. Borracho como una cuba, tuvo la increíble suerte de que ningún amigo de lo ajeno pasara por allí, porque habría podido aligerarle muy fácilmente de sus posesiones. Pero sus llantos se acabaron convirtiendo en ronquidos y, aparte del insoportable dolor de cabeza y de huesos de la mañana siguiente, no sufrió ninguna incidencia digna de mención.


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Tercera semana

La tercera semana, la única actividad digna de mención se produjo en lugares poco recomendables. En una de las infames tabernas que pueblan la zona portuaria, entre cantos y risas, Courageux Ami levantaba en el aire a una de las camareras. Quiso girarla en círculo, pero a mitad de recorrido topó con otro parroquiano que, tan borracho como él, pugnaba por mantener el equilibrio.

-Vaya, monsieur Jean-Pierre Montblanc-Duval, vos por aquí. Tomad, suje(hic)tadme esto un momento -le dijo, al tiempo que le pasaba a la camarera.

-Lo mismo digo, mon ami. Qué sor(hic)presa -respondió éste, sujetando fuertemente a la camarera, a la que la risa ya le había quitado las fuerzas para intentar siquiera patalear.

Courageux Ami se dirigió a la mesa donde estaba su jarra, bebió un gran trago, y luego volvió hacia donde su amigo le había "sujetado" su presa. Pero cuál no fue su sorpresa cuando vio que la camarera lo besaba apasionadamente. Y es que una buena propina puede hacer milagros...

-Bueno -se dijo el chasqueado caballero-. Menos mal que hay para todos. Y acto seguido echó mano de otra de las camareras que se afanaban en servir a los parroquianos, que contemplaban la escena entre aplausos y gritos de ánimo.

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Cuarta semana

La cuarta semana, un solitario Erwan Le Meur prepara su petate. Le acaban de nombrar nuevo capitán y como capitán deberá reunirse con su compañía en el frente de batalla para acabar definitivamente con la rebelión contra Su Majestad conocida como "La Fronda".

André du Guerrier y Maximilien Croissant hablaban tranquilamente en el Phillipe le Rouge. Ambos pasaron una tranquila velada. Sin demasiada historia, más que las batallitas que ambos se iban contando y que parecieron forjar el inicio de una buena amistad. A los cronistas nos sorprendió la despedida de André du Guerrier que abrazó efusivamente al pelirrojo Phillipe, dueño del local, dándole las gracias. A continuación se volvió a Maximilien Croissant y, poniéndole una mano en el hombro, le dijo: "Ahora es tu turno de hacer de estas paredes la fuente de los entretenimientos de París".

Jean-Pierre Montblanc-Duval abrió los ojos lentamente. El sol le impactaba fuertemente contra la cara. Estaba desubicado, el traqueteo le hacía golpear la cabeza contra el suelo del carromato, lleno de restos de paja. Fuera, el ruido de los caballos a paso lento. La cabeza le daba vueltas.

Alguien gritó algo que Jean-Pierre Montblanc-Duval no entendió. Intentó fijar la vista en la figura de al lado. Era un soldado, feo como el culo de una mula, y con peor olor que el de dos mofetas enfadadas. Jean-Pierre Montblanc-Duval debió mirarlo mal, por que esa extraña criatura repitió con un fuerte acento del norte:

-Que si ya te has despertado.

Jean-Pierre Montblanc-Duval intentó decir que sí, pero su boca era una arenal, seca como la piel de un lagarto. Le acercaron un odre fresco, y tomó un largo trago. Pero lo que él esperaba que fuera agua fresca resultó ser vino. Su garganta ardió, y su revuelto estómago se quejó dolorosamente intentando expulsar ese líquido del demonio.

-Por Dios -dijo finalmente-. ¿Dónde estoy? ¿qué ha pasado?

Todos rieron. Cuatro soldados lo miraban sentado en el carro. Alguien que no conocía empezó a contárselo todo. Por la mañana, los últimos soldados se preparaban para partir al frente. "Alguien debe defender las fronteras de los malditos españoles, que no hacen más que ayudar a los sublevados", gritó de manera muy patriótica alguien. Cuando ya estaban a punto de partir, parece ser que apareció Jean-Pierre Montblanc-Duval dando tumbos por la calle, y chocando contra las paredes. Según contaron, Jean-Pierre Montblanc-Duval vio a los soldados y sacó el rapier al grito de "Ladrones, están robando al ejército de Francia. Nadie roba al ejército de Francia en mis narices". Lo redujeron y el capitán le dijo que no estaban robando, sino marchaban al frente. Según comentaron algunos presentes las palabras exactas de Jean-Pierre Montblanc-Duval fueron las siguientes, mientras abrazaba al capitán para no caerse: "Valientes soldados (hic) A los Dragones del Gran Duque (hic) Maxmi... Maliximi..... (hic) Al gran Duque no nos dejan marchar. Pero yo quiero (hic) matar Esñap... Espalo... (hic) Españoles. Eso, (hic) quiero matar espoñoles. (hic) Así que se presenta el Subalterno Jean-Riep... (hic) Jean-Pierre Montcl...Motnclam.... (hic) Montblac Dula... Dulav... (hic) Duval." Seguidamente tuvieron que cogerlo por los hombros, ya que se sentó a esperar la marcha en un carro que no era de los fronterizos. Por si acaso, lo sentaron en la trasera de un carro que llevaba el pienso para los caballos del Primer Fronterizo. No bien hubo puesto el culo en el carro, cayó hacia atrás y durmió. Durmió hasta ahora, que están a punto de llegar.

Esperemos que no sea tarde para darse cuenta de lo que ha hecho, por que le quedan dos meses de guardar fronteras, le guste o no.

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NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Erwan Le Meur ha sido nombrado Capitán de los Mosqueteros de la Picardía.

CARGOS PARA EL MES DE JULIO
Durante este mes se renuevan los rangos religiosos (consultar reglas).


CARGOS PARA EL MES DE AGOSTO
Durante este mes no se renuevan cargos.


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FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 4 de agosto de 2017, a la medianoche (hora española peninsular). Uno de los Reales Secretarios parte de viaje el día 6, así que el turno se procesará la mañana del día 5. En otras palabras: no vale enviarlo al día siguiente del final de plazo. Sabéis que normalmente intentamos ser flexibles, pero si un mes no se puede, no se puede. Lo sentimos.

¡Hasta pronto!

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