Preux et audacieux: Una partida de En Garde!®por e-mail

 

REAL CRÓNICA DE MAYO DE 1650
(Número 286)

GACETA MILITAR

¡LLAMADA A LAS ARMAS!

En estos tiempos turbulentos que vive nuestra Patria, es nuestra sagrada misión defender el orden y la autoridad de Su Majestad.

Quedan convocados en sus acuartelamientos, la primera semana de este mes, los soldados franceses pertenecientes a los Regimientos que estén encuadrados en las Brigadas siguientes:

  • Brigada de la Guardia Montada (Guardia de Dragones, Carabineros de la Reina)
  • Brigada Pesada (Coraceros del Príncipe de Condé, Coraceros del Delfín)
  • Primera Brigada de a Pie (Marines Reales, Mosqueteros de la Picardía)
  • Tercera Brigada de a Pie (27º Regimiento de Mosqueteros, 4º Regimiento de Arcabuceros)
  • Cuarta Brigada de a Pie (69º Regimiento de Arcabuceros, Regimiento de Cadetes de la Gascuña)

Asimismo, como ocurre de manera permanente, las Brigadas fronterizas y la Brigada de Cazadores de Montaña admiten voluntarios, ya sean civiles o en activo.

¡Viva el Rey! ¡Viva Francia!

Firmado:

El Ministerio de la Guerra

* * *

ECOS DE SOCIEDAD

Primera semana

El club Philippe le Rouge está situado en una calle relativamente estrecha, pero a menos de treinta metros de la desembocadura de ésta en la Rue Saint Martin. Quizás por ello fue elegido por André du Guerrier y Jacques de la Touche para dirimir sus diferencias: frente a su puerta podían desarrollar el combate con ciertas apreturas pero, llegado el caso, podían buscar un espacio más amplio, aunque por supuesto manteniendo el ojo avizor por si aparecía una patrulla de la Guardia de la Vieille Cité. "Lo importante es saber escoger la hora", comentó André du Guerrier.

De todas formas, la cosa fue rápida y no hubo incidencias relacionadas con las patrullas. Al segundo lance, Jacques de la Touche recibió un tajo de sable que dejó una mancha roja en su camisa. Ante la evidencia y siendo el duelo a primera sangre, el caballero se rindió. De todas formas, la herida revestía una cierta seriedad, y Jacques de la Touche empezó a dar síntomas de que iba a perder el conocimiento. Lo metieron en el club y lo tumbaron en un banco. Apareció entonces Ludovic Senneville, acompañado de un hombre de edad tirando a avanzada, cojo y con una cicatriz en la cara. Su aspecto provocó el recelo inicial de Jean-Pierre Montblanc-Duval, que hacía las veces de padrino del vencido, pero la seguridad y rapidez con la que taponó y vendó la herida sin decir una palabra, propia de alguien que ha hecho lo mismo muchas veces con anterioridad, despejó toda duda.

* * *

Segunda semana

La segunda semana ha tenido lugar la carrera de caballos. El capitán Jacques de la Touche, organizador del evento, ha elegido un pequeño prado junto al cauce del Sena, soleado y con un cielo de azul intenso apenas moteado por unas pocas nubecillas blancas mecidas por una brisa limpia y fresca.

Sin embargo, por mucho que se organicen las cosas siempre hay algo que no sale según lo previsto.

Primero, porque los cortes recibidos durante su duelo de la semana anterior no han permitido participar al propio De la Touche. Y segundo, porque muy a su pesar se ha visto en la obligación de retrasar el inicio de la competición hasta que las circunstancias lo han permitido. El escenario actual, ciertamente, no está para carreras: Son precisamente estas jornadas primaverales, en los que los días y la luz del sol duran más, los momentos perfectos para que el apetito sexual de las yeguas se despierte. Huele a primavera desbocada.

Armand de Tourbillon finalmente ha tenido que desmontar. Visiblemente apurado, y renegando como sólo un normando lo sabe hacer, sujeta con fuerza las riendas de un corpulento corcel negro cuyo pene presenta una considerable erección de brazo y medio de longitud. El excitado macho resopla con el labio superior levantado y olfatea el aire con gran énfasis al tiempo que tira con decisión hacia una yegua baya de crines oscuras que sumisa y con la cola apartada, deja el paso libre.

A cada maldición que lanza Armand, el Mayor Edouard Plé sufre un estremecimiento acompañado de una carcajada. Con el brazo izquierdo aguantándose las tripas y con la mano derecha restregándose los ojos de los que le brotan unos lagrimones como puños, se ahoga literalmente de la risa mientras realiza manifiestos esfuerzos por no caerse de la silla de montar al suelo. Su caballo, un precioso capón rubio que ha alquilado para la ocasión, cabecea nervioso pues no sabe interpretar las órdenes sin sentido que recibe de su jinete.

Entretanto, el joven macho del Mayor Antoine de Nevers está corriendo peor fortuna. Una de las yeguas en pleno celo que Plé ha tenido la alegre ocurrencia de traer consigo lo ha estado provocando de forma constante para después, en el momento cumbre, rechazarlo sin miramientos. Siendo primerizo como es, se ha puesto muy nervioso y la hembra, sin pensarlo dos veces, lo está coceando con sus patas traseras. En una de estas Monsieur de Nevers ha soltado su montura para ponerse a salvo, y ahora danza gritando y agitando los brazos en círculos alrededor de la pareja.

Unos metros más allá, los caballos de Jean-Pierre Montblanc-Duval y Henri Lautrec de Toulousse andan a la greña por otra de las receptivas hembras, sin duda la más libertina, la cual ha tomado la iniciativa y se ha acercado al macho castaño del borgoñés para lamer con avidez su prepucio. Los tres conforman un galimatías de cuellos, patas y grupas; ora soltando dentelladas a diestro y siniestro, ora rivalizando por olfatear las partes traseras de la yegua, lamer y mordisquear la grupa, la cola y las patas traseras de la misma. Los relinchos son escandalosos. El Mayor Lautrec ha soltado los estribos y tiene un pie sobre la hembra y el otro sobre el segundo macho y empuja con ambos al tiempo que tira de las riendas del suyo intentando separar a los tres animales. El subalterno también ha tomado la misma decisión, pero en el embrollo de la situación empuja en sentido contrario oponiendo las fuerzas.

Y Edouard Plé ya no aguanta más y se escurre de la silla...

En este preciso instante Jacques de la Touche no sabría decir qué le produce más sufrimiento, si el dolor sordo de las heridas o la visión de Edouard Plé tirado en el suelo doblado por la cintura a los pies de su caballo castrado, muriéndose de risa.

Finalmente, la carrera ha podido tener lugar, aunque con más de dos horas de retraso sobre el horario previsto. Siendo la hora de comer, la mayor parte del público que se había congregado en la plaza ha vuelto a sus casas, y sólo unos pocos incondicionales permanecen. Tras un disputado recorrido, la clasificación es la siguiente:

  • Ganador: Jean-Pierre Montblanc-Duval
  • Segundo: Armand de Tourbillon
  • Tercero: Edouard Plé
  • Cuarto: Empate entre Antoine de Nevers y Henri Lautrec de Toulousse

A destacar que Edmond Narcis d'Estrées donó 100 coronas de premio para el ganador, cosa que ha dotado a la carrera de especial interés.


* * *

Ajenos al acontecimiento, André du Guerrier y Emmanuel Le Pen compartieron una velada tranquila en Phillippe Le Rouge, donde reinaba una calma muy alejada del tumulto de la semana anterior. Y es que, a pesar de ser un club modesto, Phillippe Le Rouge tiene su encanto, como ambos convinieron en afirmar.

* * *

Tercera semana

Edmond Narcis d'Estrées decidió abrir L'Epée D'Or a todo el mundo, y así lo hizo. Organizó una fiesta en la que aparecieron André du Guerrier, Antoine de Nevers, Armand de Tourbillon, Edmond Narcis d'Estrées, Henri Lautrec de Toulousse, Edouard Plé, Jacques de la Touche y Jean-Pierre Montblanc-Duval. El anfitrión acudió con su dama, pero pocos más lo hicieron; sobre todo porque, recién llegados, la mayoría aún no ha tenido tiempo de conquistar los encantos de ninguna.

Irónicamente, la nota discordante la dio el propio anfitrión. El exceso de bebida le sentó mal, pero no al cuerpo sino al espíritu. En un momento dado y sin previo aviso, Edmond Narcis d'Estrées empezó a llorar a lágrima viva, tirado en mitad del salón donde se celebraba la reunión, profiriendo grandes gritos:

-¡BUAAAA! ¡SOY EL MÁS VIEJO DE PARÍS! ¡YA NO PUEDO SEGUIR EL RITMO DE ESTA CIUDAD! ¡EN PALACIO ME LLAMAN ABUELETE! ¡ME QUIERO IR! ¡BUAAAA!

Finalmente, Jacques de la Touche se apiadó de él y, apartando al resto de asistentes, se acercó y empezó a hablarle de las grandezas de la ciudad costera que le vio crecer, del frescor de la brisa que alivia los calores veraniegos, del olor a sal que perfuma el aire, de los fresquísimos vinos blancos autóctonos, que los taberneros conservan metidos en hielo... y finalmente le invitó a ir allí una temporada para disfrutar de la paz y serenidad de espíritu que con desinteresada generosidad ofrece el mar a quienes viven cerca de él. No debió ser muy convincente el sermón porque, al terminarlo, los ronquidos de Edmond Narcis d'Estrées llenaban la sala.

* * *

Cuarta semana

El padre Etienne resoplaba constantemente. Era un hombre circular, de aquellos cuerpos que ven entrar más comida de la que su estómago puede tratar, y al que Dios había bendecido con el don del buen comer a cambio de quitarle el de la agilidad. Paró en seco apoyándose sobre una roca. Ya hacía, al menos, medio día que habían salido de París. Se apoyó sobre una roca y detrás suyo frenaron los tres jóvenes ayudantes de Edmond Narcis d'Estrées, que portaban carretillas y cestas con viandas y bebida suficiente para todo un regimiento de Dragones. El pater recuperó fuerzas y finalmente pudo resoplar: "¿Falta mucho?". El Ministro del Bienestar y Antoine de Nevers lo miraron y fueron a responder, pero Emmanuel Le Pen se les adelantó en la respuesta:


-Padre, sólo hace diez minutos que hemos cruzado las murallas. ¡Hasta puedo verlas desde aquí! Debemos cruzar el riachuelo y llegaremos al molino. Allí nos espera mi apadrinado, André du Guerrier.

-Sigan ustedes, yo les alcanzaré en cuanto me recupere -dijo, sentándose en una gran roca-.

-Tranquilo, padre. Primero practicaremos un poco de esgrima, y luego comeremos -dijo en tono conciliador Edmond Narcis d'Estrées-.

Edouard Plé se acercó a este último: -Monsieur, puede llamarlo pique-nique, entrenamiento o como le salga de su muy honorable nariz, pero el retado es monsieur André du Guerrier, y un servidor, que les ha venido a buscar, es su padrino. Como retados tenemos el derecho y la obligación de imponer los términos. Por tanto el duelo será a primera sangre y con rapier.

-Pero... -empezó a decir Antoine de Nevers-.

-¡Ni peros ni peras! -gritó Edouard Plé-. Estos son los términos, y las reglas son las reglas. O los aceptáis, o dejáis que os llamen cobarde por todo París. ¿Sois acaso un cobarde, monsieur Antoine de Nevers?

-¡No! -respondió con altivez.

-Pues entonces en marcha. El duelo era al alba, y el sol ya me está quemando la cabeza.

Efectivamente, no tardaron ni 10 minutos más, aunque al padre Etienne el paseo le pareció una eternidad.

No tardaron en volver. Comentan los jóvenes portadores de comida que el duelo fue rápido en favor de André du Guerrier. Que ganó el segundo duelo en un mismo mes, y que esta vez las heridas fueron tales que por unos instantes pensaron que Antoine de Nevers requeriría los últimos servicios del padre Etienne. Sin embargo, el físico consiguió taponar la herida y entre todos lo llevaron cuidadosamente hasta el molino, donde actualmente se recupera de sus heridas.

* * *

El recién llegado Henri Lautrec de Toulousse se acercó a Le Crapaud et l'Apricot. Le habían hablado muy bien del club, pero lo primero que le llamó la atención al entrar fue la poca afluencia de parroquianos. "He elegido un día tranquilo", pensó. A pesar de ello, quedó encantado de la limpieza del lugar, y le impresionó sobre todo el dibujo realizado de en la madera del suelo: un enorme sapo comiendose un albaricoque. Estuvo un buen rato riéndose él solo acerca de lo surreal de la imagen mientras disfrutaba de un excelente borgoña. "No está mal el sitio", pensó.

* * *

Quinta semana

Como suele ser habitual en estas fechas, en las inmediaciones de Canyelles hace acto de presencia una niebla mística que sirve de nexo entre la realidad y el reinado de Luis XIV de Francia... Una niebla que, con el despuntar de los primeros rayos de sol, no sólo no se desvanece sino que se empeña en mantenerse tupida, impenetrable, persistente... hasta el ocaso.

Así pues, como también suele ser habitual en estas fechas, Tirs, traductor en la vida real pero también Real Secretario en el reinado del Niño Rey, se prepara para recibir a todo un peculiar elenco de personalidades en la ya tradicional barbacoa de EnGarde!, donde se citan personajes y jugadores, realidad y ficción.

Esta vez y aprovechando que Yoko, su esposa y eficaz cocinera, da los últimos toques al festín que está preparando, Tirs se permite sentarse en el porche, meditabundo sobre los acontecimientos acaecidos en los últimos meses en esa otra realidad fantástica, y en las noticias frescas que ha traído el nuevo día.

Por un lado, parece que el reinicio en París da sus frutos y los recién llegados -tanto personajes como jugadores- rejuvenecen la aventura, y con ello la ficción recobra su ritmo. El acto de fe de aquellos que abandonaron a sus personajes para quitar lastre a la fantasía ha valido la pena, aunque aún quede uno por dar el paso.

Y por otro, varios asistentes que en un principio habían confirmado su presencia se han desdicho en las últimas horas. Tirs se lamenta, dado que son jugadores con ilustrísimos personajes a sus espaldas y a muchos de ellos hace tiempo que no les ve. Una verdadera lástima, piensa, pero habrá más ocasiones.

Además, piensa también mientras se levanta para volver a sus quehaceres, esas ausencias pueden interpretarse como una señal para que esta reunión sea especial, y sea un punto y aparte hacia el futuro más que otro punto y seguido del pasado. Sí, no pinta mal esa reflexión. Y sonríe.

Y en esa sonrisa está cuando aparece el primero de los visitantes. André Du Guerrier, aún desdibujado en la nueva París, pero con el potencial de siempre. Y tras él, los siguientes en llegar: Tirs Jr. y JM, sin contrapartidas en juego aún en la ficción pero fieles a la cita. Y poco después, Jacques de la Touche (confirmado: la verborrea es inherente al jugador) acompañando a Jean-Pierre Montblanc-Duval y Sébastien Chaval, estando éste último en transición hacia el camposanto mientras el primero se lo tomaba con calma. Y al final, casi coincidiendo con los entrantes, llegan el flamante nuevo Segundo Secretario, Jean Ridon, acompañado de su sonriente dama, Marina.

Con ellos se cierra la reunión, y empieza el banquete. Yoko ha decidido que un buen nuevo comienzo requiere de un buen ágape, así que plato a plato, vianda a vianda, evita que en la mesa se produzca un vacío, un silencio, o un suspiro. A la par, Tirs abre su bodega como es costumbre y riega abundantemente las copas de los asistentes, para que tampoco ninguna quede vacía...

Y así, sin grandes pretensiones, sin grandes pasiones -¿quizás porque todos los presentes aún tienen que escribirlas a través de sus nuevos personajes en las venideras páginas de la historia fantástica que nos ocupa?-, transcurre el banquete entre buenas conversaciones, risas, discusiones, recuerdos, promesas y algún desafío.

Cuando Du Guerrier anuncia sus intenciones de partir, el Real Secretario aprovecha para hacer uso de un ingenio mecánico llamado "Pentax" y plasmar un recuerdo para toda la posteridad. El ocaso llega...

* * *

EL CABALLERO DEL MES

El título de Caballero del mes corresponde al:
 

REAL SECRETARIO
A petición popular, por sus veinticinco años relatando las crónicas parisinas.

EL PATÁN DEL MES

El título de Patán del mes corresponde a:
 

Edmond Narcis d'Estrées
Por su borrachera, en la que puso de manifiesto que, como otros han hecho, le convendría una temporada en el campo (¡o en el mar, monsieur De la Touche, o en el mar!)

* * *

NOMBRAMIENTOS HABIDOS ESTE MES

  • Emmanuel Le Pen ha sido nombrado Capitán de la Guardia del Cardenal.

* * *

ANUNCIOS DE PRESENTACIONES A CARGOS

  • Edmond Narcis d'Estrées anuncia que se presentará a Ministro de Ciencias.

* * *

------------ Inicio de la estacion de VERANO ------------

CARGOS PARA EL MES DE JUNIO
CargoRequisitosN.S. mínimoQuién nombra
Ministro de Ciencias Brigadier o Baron 10 Min.Estado
Tte. Coronel Capellán Obispo 11 Coronel




CARGOS PARA EL MES DE JULIO
Durante este mes se renuevan los rangos religiosos (consultar reglas)

* * *

AGRADECIMIENTOS

A Jordi, por el fragmento de crónica más pornográfico (pero perfectamente documentado) en veinticinco años de partida X-D

* * *

NOTAS DE LOS ÁRBITROS

El próximo mes empieza la campaña de verano. ¡Repasad las reglas al respecto!

* * *

FECHA LÍMITE PARA EL PRÓXIMO TURNO

El plazo de entrega del próximo turno finaliza el viernes, 30 de junio de 2017, a la medianoche (hora española peninsular).

* * *

¡Hasta pronto!

PrincipalVolver a la página principal.


®"En Garde!" es una marca registrada de Margam Evans Limited